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InternacionalLA NACIONMaría Nieves Tapia

Preparando la fiesta

Preparando la fiesta

En resumen

Siempre es lindo preparar una fiesta para alguien querido. Y siempre hay algo de nervios en la previa, cuando estás planeando lo que se servirá para comer, reina la incertidumbre por los parientes que hasta último momento no confirman si vendrán y no se sabe con certeza si algún sobrino se hizo vegetariano... ¿Pero qué

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Internacional

Siempre es lindo preparar una fiesta para alguien querido.

Y siempre hay algo de nervios en la previa, cuando estás planeando lo que se servirá para comer, reina la incertidumbre por los parientes que hasta último momento no confirman si vendrán y no se sabe con certeza si algún sobrino se hizo vegetariano...

¿Pero qué hay más lindo que la satisfacción cuando todos la pasaron bien, no faltó nada, el agasajado se fue feliz y cargado de regalos?

¿cuando los chicos ayudaron a dejar todo ordenado y después te pudiste sentar a disfrutar los restos de la torta, intercambiando anécdotas que pasarán a ser parte de la historia familiar?

Multiplicá eso por un millón o cuatro, y vas a poder empezar a imaginarte lo que es organizar la venida de un Papa a tu país. A mí me tocó hacerlo dos veces siendo muy joven, y no lo cambiaría por nada del mundo.

La primera vez fue en junio de 1982, cuando Juan Pablo II quiso venir durante la guerra de Malvinas, después de una ya planeada visita a Inglaterra.

Ese viaje decidido a último momento fue la primera y seguramente la única vez en la historia en la que se organizó una visita papal en menos de un mes. Para esa época la curia vaticana estaba recién apr

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Referencias