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CulturaLA NACIONFranco Spinetta

El proyecto de unos amigos en un barrio icónico, donde ofrecen un pastrón inolvidable

El proyecto de unos amigos en un barrio icónico, donde ofrecen un pastrón inolvidable

En resumen

Hay proyectos que se gestan sin que nadie lo sepa. Nacen en la risa, en la inocencia de una mesa entre amigos, en el descubrimiento casual de que alguien tiene un don que estaba guardado. Se desprenden de esos momentos de celebración de lo que va apareciendo, el empuje de los que están ahí. Y cuando esos proyectos fina

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Hay proyectos que se gestan sin que nadie lo sepa. Nacen en la risa, en la inocencia de una mesa entre amigos, en el descubrimiento casual de que alguien tiene un don que estaba guardado.

Se desprenden de esos momentos de celebración de lo que va apareciendo, el empuje de los que están ahí. Y cuando esos proyectos finalmente emergen, tienen la fuerza extraña de lo que ya era así antes de ser nombrado.

Soldán es uno de esos. Gustavo Gorzalczany perfeccionaba su pastrón desde la pandemia, casi como un juego.

Javier Tenenbaum cocinaba sopa paraguaya y chipa, herencia de su paso por el litoral. María Eugenia Monarriz -Maru- y Sandra Iurcovich completaban esas mesas donde no había otro objetivo que estar bien juntos.

Cuando algo salía rico, lo compartían con el resto: “Nos gusta contárselo a los demás para que experimenten lo mismo que a nosotros nos gustó”. No sabían que estaban ensayando un negocio.

Estaban, simplemente, siendo felices con lo que tenían a mano. La crisis fue lo que le puso fecha (y sentido) a algo que ya existía.

El cine de Sandra y Gustavo, la música de Javier, atravesando su propio mal momento al mismo tiempo. Fue en ese contexto que Sandra y Javier, mientras estaba

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Referencias