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CulturaInfobae.comLuciano Sáliche

60 videollamadas de una hora y un documento “versión mil”: cómo es el “trabajo invisible” detrás de la edición de libros

60 videollamadas de una hora y un documento “versión mil”: cómo es el “trabajo invisible” detrás de la edición de libros

En resumen

Matar a un ruiseñor , la novela de Harper Lee de 1960, no pasó el filtro del editor. Cuando Tay Hohoff la recibió en 1957 le dijo que la historia era muy buena, que quería publicarla, que ansiaba verla en las librerías, pero que había que reescribirla. Por empezar, el título era otro ( Ve y pon un centinela ), pero el

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Cultura

Matar a un ruiseñor , la novela de Harper Lee de 1960, no pasó el filtro del editor. Cuando Tay Hohoff la recibió en 1957 le dijo que la historia era muy buena, que quería publicarla, que ansiaba verla en las librerías, pero que había que reescribirla.

Por empezar, el título era otro ( Ve y pon un centinela ), pero el gran cambio fue que la narradora, que en el original era adulta, pasó a ser una niña. Concepto, estructura, punto de vista, lenguaje, todo.

Finalmente, Matar a un ruiseñor se volvió un clásico.

Con autores que ya tienen aceitada la maquinaria narrativa, los editores quizás no tengan demasiado que hacer, salvo una lectura atenta y honesta —lo cual no es poco; diría que, por el contrario, es todo—, y aún así siempre hay modificaciones.

Pero a veces las literatura sobreviene rito colectivo de interpretaciones y el asunto es, como dijo alguna vez Arthur Plotnik , que un autor “escribe para contar lo que les arde dentro”, y los editores “editan que el fuego se vea a través del humo”.

La forma más precisa “Detrás de cada libro hay mucho trabajo que no se ve”. Del otro lado del teléfono, Francisco Magallanes , editor de Club Hem y miembro del Colectivo Editorial Malisia .

Lu

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Referencias