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MessiLA NACIONHéctor M. Guyot

Y un día, la derrota se festejó como un triunfo

Y un día, la derrota se festejó como un triunfo

En resumen

Se llegó alto. Pero la ambición era llegar a lo más alto. De allí la frustración que sobrevino a la derrota. La selección argentina enfrentó un equipo que jugó mucho mejor y nos cortó el ascenso a la gloria, cuando estaba tan cerca que ya la dábamos por nuestra. Es un grupo maravilloso y merecía la gloria. Pero no mere

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Messi

Se llegó alto. Pero la ambición era llegar a lo más alto.

De allí la frustración que sobrevino a la derrota. La selección argentina enfrentó un equipo que jugó mucho mejor y nos cortó el ascenso a la gloria, cuando estaba tan cerca que ya la dábamos por nuestra.

Es un grupo maravilloso y merecía la gloria. Pero no mereció ganar el partido.

Se perdió con justicia . Hubo corazón.

Faltó fútbol. Hubo corazón para defender, no para atacar.

No hubo hambre de gol y no se buscó el arco. Los nuestros, incluido Messi , estaban como perdidos.

Fue un partido raro, tan distinto a lo esperado. Lo atribuyo al cansancio y las lesiones.

Y, sobre todo, a la dinámica admirable que desplegó el rival. No compro la lectura conspirativa, no los vi arrugar ni ir a menos.

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Referencias