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GeneralLA NACIONGuadalupe López

¿Y si la respuesta a la desinformación empieza con una pregunta?

¿Y si la respuesta a la desinformación empieza con una pregunta?

En resumen

Un video sorprendente, un audio que anticipa una catástrofe, una teoría que confirma nuestra “certeza” llega a nuestro celular. Lo envía una persona en la que confiamos. El mensaje provoca miedo, bronca, entusiasmo o indignación y aparece el impulso de compartirlo. Entre el momento en que recibimos ese contenido y el i

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Un video sorprendente, un audio que anticipa una catástrofe, una teoría que confirma nuestra “certeza” llega a nuestro celular. Lo envía una persona en la que confiamos.

El mensaje provoca miedo, bronca, entusiasmo o indignación y aparece el impulso de compartirlo. Entre el momento en que recibimos ese contenido y el instante en que lo reenviamos existe una oportunidad para hacernos algunas preguntas.

Son preguntas sencillas. La dificultad está en detenernos a hacerlas.

Esa pausa puede ayudarnos a decidir si tenemos razones suficientes para hacerlo circular. ¿Quién lo dice?

¿Quién me lo envió y cómo llegó hasta esa persona? ¿Qué pruebas ofrece?

¿Cuándo? ¿Hay algún medio, creador de contenido, periodista, especialista o institución en la que confío que también lo haya publicado?

Las preguntas parecen elementales. Y lo son.

Ahí reside buena parte de su potencia , porque pueden ayudarnos a intervenir antes de que un contenido falso o engañoso siga circulando y se convierta en una mentira viral.

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Referencias