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En resumen

El libro es fabuloso, se titula En palabras sencillas , y en él Richard Ford habla de sus influencias, de la forma en que se hizo escritor, de sus dudas. En un momento, escribe: “Una parábola de cómo funcionan mi cerebro y mi vida. Al principio no veo nada. Y luego veo todo”. Es una obra astuta, insolente y optimista.

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Cultura

El libro es fabuloso, se titula En palabras sencillas , y en él Richard Ford habla de sus influencias, de la forma en que se hizo escritor, de sus dudas. En un momento, escribe: “Una parábola de cómo funcionan mi cerebro y mi vida.

Al principio no veo nada. Y luego veo todo”.

Es una obra astuta, insolente y optimista.

Terminé de leerla en un estado extraño, sintiendo incapacidad para poner en marcha el dispositivo del ensueño, que es como conviene vivir —siempre en otra parte—, así que salí a correr en torno al cementerio de mi barrio. Alrededor hay puestos de flores.

Rezuman un aroma alegre que contrasta con la naturaleza a la que responden. Son raras las flores para los muertos .

No hay nardos ni jazmines, demasiado lúbricos quizás. Predominan los gladiolos rígidos como soldados, los crisantemos anodinos, los claveles arcaicos, las rosas, siempre rojas.

Todo es envarado y serio, el equivalente floral a un empleado de casa funeraria. También hay flores de plástico de colores deformes: margaritas de color azul, gladiolos verde radioactivo.

Quizás porque son de plástico, y están muertas, el color se les tolera. Casi nunca se ve gente comprando, pero la mercadería parece lozana.

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Referencias