Volver al feed
InternacionalEL PAÍS: el periódico globalAntonio Muñoz Molina

Una dentellada de desgracia

Una dentellada de desgracia

En resumen

En el museo Metropolitano de Nueva York me fijé por primera vez en la cabeza de leona de la diosa Sekmet. Era una exposición sobre los saberes de la medicina en el Antiguo Egipt o. En un vestíbulo en penumbra, que tenía una atmósfera inevitable de templo, relucía la superficie muy pulida del basalto, la diosa sentada e

Fuente primaria
— Leer artículo original
Publicado
Tema
Internacional

En el museo Metropolitano de Nueva York me fijé por primera vez en la cabeza de leona de la diosa Sekmet. Era una exposición sobre los saberes de la medicina en el Antiguo Egipt o.

En un vestíbulo en penumbra, que tenía una atmósfera inevitable de templo, relucía la superficie muy pulida del basalto, la diosa sentada en su trono, esculpida a una escala mayor que la humana, con una majestad definitiva, una serenidad amenazante.

Sekmet es la diosa de la guerra y la peste, de la desgracia súbita y de la curación. Su aliento de fuego asolaba la vegetación y expandía el desierto.

Cuando Ra, asustado por la iniquidad de los seres humanos, decidió exterminarlos, Sekmet avanzaba sobre la tierra extendiendo la mortandad universal como una gran mancha de sangre. El Jehová del Génesis tuvo un arrepentimiento parecido.

Seguir leyendo

Este resumen proviene de EL PAÍS: el periódico global. Lee el artículo completo en la fuente original.

Referencias