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GeneralEL PAÍS: el periódico globalJuan José Millás García

Un prodigio especular

Un prodigio especular

En resumen

A veces me despierto en medio de la noche y pienso en el cuadro de Las meninas , tan abandonado a esas horas en su sala del Museo del Prado. Esa pintura, me digo, debería ser mirada sin interrupción. Da vergüenza que un lienzo tan extraordinario (aunque también monstruoso, entiéndanme) permanezca cerrado doce o catorce

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A veces me despierto en medio de la noche y pienso en el cuadro de Las meninas , tan abandonado a esas horas en su sala del Museo del Prado. Esa pintura, me digo, debería ser mirada sin interrupción.

Da vergüenza que un lienzo tan extraordinario (aunque también monstruoso, entiéndanme) permanezca cerrado doce o catorce horas al día. Velázquez lleva rematándolo casi cuatro siglos y no da muestras de cansancio.

Ahí está, con el pincel suspendido en el aire, apuntando hacia la paleta, mientras observa lo que nosotros no podemos ver: el exterior del cuadro, del que usted y yo formamos parte. ¿Por qué, entonces, no estamos ahí todo el rato?

Hay máquinas que trabajan veinticuatro horas para resultar provechosas. Para amortizar esta obra de arte debería haber siempre alguien aturdiéndose ante ella.

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Referencias