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Un árbol que devora el paisaje: por qué es tan difícil detener la invasión de la acacia negra

Un árbol que devora el paisaje: por qué es tan difícil detener la invasión de la acacia negra

En resumen

La acacia negra llegó a la Argentina en el siglo XVIII con propósitos que sonaban razonables: dar sombra en las estancias, construir cercos vivos, ornamentar jardines. Durante décadas cumplió esa función sin despertar alarmas. Lo que nadie calculó fue la velocidad con que este árbol utilitario se volvería protagonista

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La acacia negra llegó a la Argentina en el siglo XVIII con propósitos que sonaban razonables: dar sombra en las estancias, construir cercos vivos, ornamentar jardines. Durante décadas cumplió esa función sin despertar alarmas.

Lo que nadie calculó fue la velocidad con que este árbol utilitario se volvería protagonista de uno de los procesos de invasión biológica más extendidos del país. La Gleditsia triacanthos puede alcanzar los 20 metros de altura.

Su tronco cilíndrico y recto viene armado de espinas rojizas, simples o ramificadas, que en algunos ejemplares llegan a los 15 centímetros de largo.

Es caducifolio -pierde las hojas en otoño e invierno- y produce unas vainas largas, oscuras y dulces que maduran entre diciembre y marzo . Esa vaina es, en buena medida, el secreto de su éxito invasor.

Una máquina de germinar Lo que hace tan difícil de combatir a esta especie no es un rasgo único sino una combinación de factores.

El primero es su flexibilidad: según Pedro Tognetti , docente investigador de IFEVA (Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura) en la FAUBA e investigador del CONICET, “la planta muestra una enorme plasticidad fenotípica”,

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Referencias