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GeneralLA NACIONGabriela Arias

Son argentinas y dejaron el trabajo en una multinacional para cumplir un sueño que les cambió la vida

Son argentinas y dejaron el trabajo en una multinacional para cumplir un sueño que les cambió la vida

En resumen

El cartel que anuncia la llegada a Alaska estaba, por fin, frente a ellas. Hacía años que imaginaban ese momento. Habían recorrido más de 101.000 kilómetros, atravesado buena parte del continente americano, sorteado fronteras cerradas por una pandemia, aprendido mecánica para reparar su propia camioneta en medio de la

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El cartel que anuncia la llegada a Alaska estaba, por fin, frente a ellas. Hacía años que imaginaban ese momento.

Habían recorrido más de 101.000 kilómetros, atravesado buena parte del continente americano, sorteado fronteras cerradas por una pandemia, aprendido mecánica para reparar su propia camioneta en medio de la ruta y descubierto que la incertidumbre puede convertirse en una compañera de viaje.

Otras parejas de viajeros, conocidas en el camino, las esperaron para celebrar con ellas la llegada al extremo norte del continente.

Aquella escena resumía, sin que ellas lo supieran todavía, una de las grandes enseñanzas de ocho años de ruta: el hogar no siempre es un lugar. A veces también son las personas que aparecen cuando más se las necesita.

Paradójicamente, el viaje que las llevó desde Ushuaia hasta Alaska nunca empezó en el sur argentino .

Comenzó mucho antes, en una oficina de Buenos Aires, donde dos profesionales que parecían haber alcanzado todo aquello que suele asociarse con una vida exitosa empezaron a hacerse una pregunta incómoda: ¿Y si la felicidad no estaba donde todos decían que debía estar?

Flor Cernuschi y Gisela “Gise” Ares se conocieron hace quince años trabaja

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Referencias