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GeneralLA NACIONMaría Lía Zervino

Retrato de León XIV, en la voz de una de sus colaboradoras

Retrato de León XIV, en la voz de una de sus colaboradoras

En resumen

Hace cuatro años conocí al hoy papa León XIV, cuando comencé a formar parte del Dicasterio para los Obispos, siendo ya Prevost, obispo de Chiclayo, parte de él. Unos seis meses después, el papa Francisco lo nombró nuestro jefe, prefecto de dicho Dicasterio y lo hizo cardenal. También tuve el privilegio de trabajar codo

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Hace cuatro años conocí al hoy papa León XIV, cuando comencé a formar parte del Dicasterio para los Obispos, siendo ya Prevost, obispo de Chiclayo, parte de él.

Unos seis meses después, el papa Francisco lo nombró nuestro jefe, prefecto de dicho Dicasterio y lo hizo cardenal. También tuve el privilegio de trabajar codo a codo con él, desde 2024, en uno de los Grupos de Estudio surgidos del Sínodo sobre la Sinodalidad.

Hoy en día, continúo a su servicio en ambas misiones, además de como miembro del Consejo Ordinario de la Secretaría del Sínodo. Me atrajo la paz interior que irradia.

Es un hombre que “destila” una profunda vida interior, creando con naturalidad un clima de paz . En esa atmósfera se hace fácil el trabajo en común, basado en la confianza y la trasparencia recíproca, que posibilita el aportar lo propio con sencillez.

Él es un hombre de Dios a secas: transparente, nada ingenuo, sin doblez. Fue edificante verlo rezar durante la enfermedad de Francisco todas las noches en el atrio de la Basílica de San Pedro.

Con el rosario en la mano, Prevost contagiaba. Las pocas frases que pronunció León XIV, cuando salió al balcón de la Basílica, concluida su elección, fueron una radio

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Referencias