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CulturaEL PAÍS: el periódico globalRaquel Peláez

Orbayo en el Caribe

Orbayo en el Caribe

En resumen

Esta semana, la escritora Raquel Presumido me dijo que jamás se había imaginado que el fin del mundo iba a ser un día de playa. Sentí un escalofrío febril y pensé en Midsommar , esa película de terror en la que todo lo atroz ocurre en una verbena a plena luz del día mientras los protagonistas lucen festivas coronas de

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Cultura

Esta semana, la escritora Raquel Presumido me dijo que jamás se había imaginado que el fin del mundo iba a ser un día de playa.

Sentí un escalofrío febril y pensé en Midsommar , esa película de terror en la que todo lo atroz ocurre en una verbena a plena luz del día mientras los protagonistas lucen festivas coronas de flores.

La megafonía de San Lorenzo, ese arenal con casetas de rayas donde cualquiera puede volver a ser niño, acababa de anunciar a los bañistas que la temperatura del agua del Cantábrico era de 22 grados.

Tuve la suerte o la mala pata de comprobarlo en mi propia piel el mismo día que la prensa se hacía eco de que en la ría de Vigo también se había batido el récord de 24 celsius a más de seis metros de profundidad.

Unas temperaturas absolutamente deliciosas pero rematadamente inquietantes . Del covid no salimos mejores pero sí perpeturamete obsesionados con los termómetros.

Por la noche cené, sobre mantel de tela, un rollo de bonito con tomate y patatas fritas en un salón forrado con paneles de madera oscura donde jamás se había activado el aire acondicionado.

Sudaban pote asturiano los listones de las paredes del Casa Tino, donde una antigua cabina telefónica alberg

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Referencias