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FútbolLA NACIONJuan Manuel Trenado

Odiar nunca es un buen negocio y la selección sin fútbol cayó con el ejemplo de Rafael Nadal

Odiar nunca es un buen negocio y la selección sin fútbol cayó con el ejemplo de Rafael Nadal

En resumen

Odiar nunca es un buen negocio. Los beneficios son nulos y los posibles perjuicios, si el “odiado” busca venganza, son grandes. Ni siquiera es un enunciado con intenciones religiosas, es una observación desde la practicidad. Es un acto que sólo provoca pérdidas en los dos lados. El fútbol (la vida) tiene demasiado de e

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Fútbol

Odiar nunca es un buen negocio. Los beneficios son nulos y los posibles perjuicios, si el “odiado” busca venganza, son grandes.

Ni siquiera es un enunciado con intenciones religiosas, es una observación desde la practicidad. Es un acto que sólo provoca pérdidas en los dos lados.

El fútbol (la vida) tiene demasiado de eso y los Mundiales potencian las expresiones. El que gana suele sentirse más autorizado para herir con palabras y el que pierde no puede aceptar ni siquiera el resultado deportivo .

Mucho acto absurdo, poca acción justificable. Hay distintas instancias de esa ola de provocaciones, opiniones, agresiones, etc.

La primera, la más dominante de todas, es la de las redes sociales. No debería siquiera analizarse.

Parte mayormente desde un anonimato cobarde, sin argumentos ni intenciones de debatir. Lo malo es que eso marca tendencia y nos lleva al segundo lugar en el que se generan e instalan relatos.

Las plataformas de comunicación (periodísticas o no), se alimentan de tendencias y responden a las redes. Cada vez es más común ver a periodistas o influencers asumiendo comportamientos viscerales como fanáticos .

Gritos, insultos, llantos, enunciados chauvinistas, etc. Lo vivi

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Referencias