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CulturaInfobae.comGabriela Cicero

No tenía oído musical, desafinaba y pegaba alaridos: cómo la peor cantante lírica de la historia llenó el Carnegie Hall

No tenía oído musical, desafinaba y pegaba alaridos: cómo la peor cantante lírica de la historia llenó el Carnegie Hall

En resumen

Hay personas que nacen con un don. La cantante lírica Florence Foster Jenkins no tuvo ese privilegio. Tenía una voz flaca, desafinada y, según coincidían quienes la escuchaban, no acertaba una sola nota . Pero aun así —o precisamente por eso— logró a los 76 años lo que la mayoría de los cantantes de ópera apenas sueña:

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Cultura

Hay personas que nacen con un don. La cantante lírica Florence Foster Jenkins no tuvo ese privilegio.

Tenía una voz flaca, desafinada y, según coincidían quienes la escuchaban, no acertaba una sola nota .

Pero aun así —o precisamente por eso— logró a los 76 años lo que la mayoría de los cantantes de ópera apenas sueña: vender hasta la última butaca del Carnegie Hall, con unas dos mil personas agolpadas en la puerta con la esperanza de conseguir una entrada.

Décadas antes de que existieran la televisión o las redes sociales, Florence demostró que era posible subirse a un escenario y convertirse en una celebridad sin necesidad de tener una pizca de talento.

El espectáculo que daba era tan bochornoso, que despertaba fascinación en el público, que no ocultaba sus risotadas detrás de la mano, una carpeta, acompañadas de miradas cómplices.

Los espectadores acudieron esa noche al teatro luciendo sus mejores galas de la época: tapados de piel, collares con brillantes. Florence hizo lo propio y se inclinó por un atuendo extravagante.

Su vestido, cargado de brillos, llevaba alas en la espalda , uno de sus modelos favoritos que ella misma diseñaba. Con una confianza inquebrantable, digna de t

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Referencias