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CulturaLA NACIONAlejandro Gorenstein

No le confirmaban un tumor cerebral, superó una cirugía despierto y volvió a empezar: “Necesitábamos certezas”

No le confirmaban un tumor cerebral, superó una cirugía despierto y volvió a empezar: “Necesitábamos certezas”

En resumen

A sus 29 años, Agustín Borda se encontraba en pleno proceso de reconstruir su vida tras haber superado una depresión. Estudiaba la Licenciatura en Psicología y, para sostenerse día a día, no le esquivaba a ningún trabajo: pulía pisos de madera, paseaba perros, vendía artículos de cocina y repostería, pintaba, cortaba e

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Cultura

A sus 29 años, Agustín Borda se encontraba en pleno proceso de reconstruir su vida tras haber superado una depresión.

Estudiaba la Licenciatura en Psicología y, para sostenerse día a día, no le esquivaba a ningún trabajo: pulía pisos de madera, paseaba perros, vendía artículos de cocina y repostería, pintaba, cortaba el pasto y atendía en una casa de repuestos de autos.

En medio de esa rutina vertiginosa, encontraba un refugio vital en el ejercicio físico, la batería y la escritura, una pasión que con el tiempo se convertiría en su auténtica vocación y que hoy lo impulsa a buscar la publicación de su primer libro de poemas y cuentos.

Sin embargo, poco a poco, comenzaron a aparecer señales sutiles pero inquietantes: pequeñas dificultades para encontrar las palabras, momentos de desorientación en lugares que conocía de memoria, desmayos, fiebres imprevistas y dolores de cabeza intensos.

A eso se le sumaban episodios breves en los que solo alcanzaba a balbucear, además de una fuerte sensibilidad a la luz y contracturas persistentes.

Como suele suceder, Agustín buscó explicaciones cotidianas para lo que le pasaba; jamás imaginó que el origen de todo estaba en su cabeza. Una muy mala no

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Referencias