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MessiLA NACIONCristian Grosso

No fue casualidad: España conoció la rebeldía del líder que nadie veía

No fue casualidad: España conoció la rebeldía del líder que nadie veía

En resumen

La Argentina había perdido otro Mundial. Lionel Messi había perdido otro Mundial. Y contra Alemania, como en 2006 y en 2010. Dos meses después del mazazo en Sudáfrica, ya sin Diego Maradona como entrenador, Messi volvía a jugar en Buenos Aires con todas las frustraciones en el lomo y justo ante España , su fábrica futb

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La Argentina había perdido otro Mundial. Lionel Messi había perdido otro Mundial.

Y contra Alemania, como en 2006 y en 2010.

Dos meses después del mazazo en Sudáfrica, ya sin Diego Maradona como entrenador, Messi volvía a jugar en Buenos Aires con todas las frustraciones en el lomo y justo ante España , su fábrica futbolística, su auténtica nacionalidad, como sospechaban tantos.

Sabía que estaría expuesto, otra vez en la cornisa. Mientras los jugadores se acomodaban en el Monumental para cantar el himno se escuchaban raros estallidos, ajenos a lo que ahí estaba sucediendo.

La gente, que en el aplausómetro había ubicado a Javier Mascherano, Carlos Tevez y Messi en el podio –así, en ese orden- repartía su atención espiando los monitores en los palcos: la Generación Dorada derrotaba a Brasil para clasificarse a los cuartos de final del Mundial de básquetbol en Turquía.

Ellos, los verdaderos héroes . Ese maldito gol que tanto se le había negado a Messi en Sudáfrica –única Copa del Mundo sin gritos- apenas tardó 9 minutos en abrazarlo, cómplice y dulzón.

Caprichoso, también. Sería el primer guiño en la tarde del reencuentro.

Había estado nervioso los días previos. Algo temeroso frente a

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