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GeneralEL PAÍS: el periódico globalSergio del Molino

Ni santos ni profetas: solo son unas elecciones

Ni santos ni profetas: solo son unas elecciones

En resumen

Una de mis doctoras —tengo varias, los crónicos acaparamos especialistas— se disgusta mucho cuando el tratamiento no produce los efectos deseados. Soy un caso difícil, cuesta dar con la tecla que me funcione, y ella no disimula su frustración, como si mi estancamiento fuera culpa suya. Me conmueve su enfado y procuro c

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Una de mis doctoras —tengo varias, los crónicos acaparamos especialistas— se disgusta mucho cuando el tratamiento no produce los efectos deseados.

Soy un caso difícil, cuesta dar con la tecla que me funcione, y ella no disimula su frustración, como si mi estancamiento fuera culpa suya. Me conmueve su enfado y procuro consolarla.

Le digo que voy mejor, quizá no demasiado, pero hago mi vida y me siento bien atendido y cuidado. Ella no acepta mi conformismo socialdemócrata.

Tiene ideas radicales y no le valen reformismos ni avances cosméticos —ni mucho menos quedarnos como estamos—: quiere ver transformaciones estructurales en mi cuadro clínico.

Pero, por más que interviene, los dolores siguen ahí, unos días más soportables que otros. Seguir leyendo

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Referencias