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Miqueas Thärigen, el “guardián” del Barolo: empezó como cadete y creó un negocio que ayuda a mantener uno de los edificios porteños más icónicos

Miqueas Thärigen, el “guardián” del Barolo: empezó como cadete y creó un negocio que ayuda a mantener uno de los edificios porteños más icónicos

En resumen

Pasar por sus puertas de vidrio es como viajar en el tiempo . Esa es la sensación que uno tiene cuando ingresa al Palacio Barolo , ese icónico edificio del microcentro porteño sobre la Avenida de Mayo que, por un momento, hace que el ruido y el movimiento de la Buenos Aires del 2026 queden atrás . Los pisos, los techos

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Pasar por sus puertas de vidrio es como viajar en el tiempo .

Esa es la sensación que uno tiene cuando ingresa al Palacio Barolo , ese icónico edificio del microcentro porteño sobre la Avenida de Mayo que, por un momento, hace que el ruido y el movimiento de la Buenos Aires del 2026 queden atrás .

Los pisos, los techos, los antiguos ascensores y cada detalle de su arquitectura parecen conservar algo de aquella ciudad de principios del siglo XX .

Es casi inevitable imaginar hombres de traje y sombrero, mujeres con polleras largas, bastones, maletines y el ir y venir de quienes recorrían sus pasillos hace 100 años.

Es más, hay algo que tienen los edificios icónicos porteños , una mezcla de nostalgia, elegancia misterio y ese no se qué difícil de explicar, en los que no hace falta que se conviertan en museos para transportar a otra época: alcanza con entrar .

Y el Barolo, inaugurado en 1923, es uno de los mejores ejemplos.

Referente de la arquitectura ecléctica latinoamericana, con características del Neogótico y el Art Nouveau que conviven con modernas técnicas de construcción y hasta reminiscencias de la arquitectura de la India.

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