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La llegada del octavo hijo y la decisión de una monarca de terminar con el sufrimiento de dar a luz: “Bendito cloroformo”

La llegada del octavo hijo y la decisión de una monarca de terminar con el sufrimiento de dar a luz: “Bendito cloroformo”

En resumen

Para mediados del siglo XIX, en Occidente, muchas premisas de la religión tenían una notable influencia sobre la ciencia. Así, la sentencia bíblica “parirás con dolor” se cumplía como un mandato médico en los nacimientos de la época. Hasta que llegó el cloroformo y también la decisión de una monarca de acabar de una ve

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Para mediados del siglo XIX, en Occidente, muchas premisas de la religión tenían una notable influencia sobre la ciencia. Así, la sentencia bíblica “parirás con dolor” se cumplía como un mandato médico en los nacimientos de la época.

Hasta que llegó el cloroformo y también la decisión de una monarca de acabar de una vez por todas con la idea, consensuada en la sociedad, de que dar a luz debía ser sinónimo de sufrimiento.

Fue la reina Victoria de Inglaterra quien se convirtió, quizás sin quererlo, en la abanderada del cambio. Ella estuvo en el trono británico entre 1837 y 1901.

Además de ponerle nombre a una era de su país, “la época victoriana” , esta gobernante tuvo una prolífica descendencia constituida por nueve hijos.

Los sufrimientos de la reina Según un artículo de The New York Times, Victoria pasó un total de 16 años de su vida adulta entre embarazos y períodos de lactancia .

Había además otro aspecto de su maternidad que la martirizaba: la reina sufría intensamente cada uno de sus partos. No había sangre azul, poder ni privilegios que la aliviaran de ello.

Con una mordacidad muy británica, ella misma le había dicho a una de sus hijas que parir era “una violencia total respe

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