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FútbolLA NACIONSergio Berensztein

La larga tradición “conspiranoica” argentina

La larga tradición “conspiranoica” argentina

En resumen

Ante la ola de teorías conspirativas de distinto rango y nivel de sofisticación respecto del duro desenlace que tuvo el partido final del Mundial de fútbol del domingo pasado, nada mejor que recordar el principio de Ockham: frente a un hecho que puede ser explicado de maneras diferentes, priorizar siempre la más sencil

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Fútbol

Ante la ola de teorías conspirativas de distinto rango y nivel de sofisticación respecto del duro desenlace que tuvo el partido final del Mundial de fútbol del domingo pasado, nada mejor que recordar el principio de Ockham: frente a un hecho que puede ser explicado de maneras diferentes, priorizar siempre la más sencilla.

Si no es satisfactoria, recién entonces tiene sentido explorar conjeturas más complejas.

El nombre de este postulado es en honor a un gran pensador escolástico del siglo XIV, el filósofo y sacerdote franciscano Guillermo de Ockham, uno de los fundadores del nominalismo, que planteó que no es necesario buscar hipótesis alternativas sin que antes fracasen las causas más obvias ( pluralitas non est ponenda sine necessitate ).

Considerando el desarrollo del partido frente a España y el nivel en que la selección nacional había jugado durante el torneo, fundamentalmente frente a Cabo Verde, Egipto, Suiza y buena parte del clásico con Inglaterra, parece lógico concluir que perdimos frente a un excelente rival y muy justo campeón, a quien le anotaron solo un gol en 8 partidos y que nos superó futbolística, física y mentalmente durante casi 130 minutos con absoluta clarida

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Referencias