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RugbyLA NACIONJuan de Dios Vera Ocampo

La intensidad de Hindú, ganador del “clásico moderno”, va más allá del partido: “Aguantamos al final y... Perdón, no puedo más”

La intensidad de Hindú, ganador del “clásico moderno”, va más allá del partido: “Aguantamos al final y... Perdón, no puedo más”

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Una relación tormentosa fraguada al calor de los cruces repetidos en instancias definitorias. Una enemistad moderna, hija de este siglo . Desarrollada junto a la modalidad de torneos instaurada, con etapa clasificatoria y playoff. Que, al correr del tiempo, comenzó a generar distintos hábitos en los simpatizantes, exac

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Rugby

Una relación tormentosa fraguada al calor de los cruces repetidos en instancias definitorias. Una enemistad moderna, hija de este siglo .

Desarrollada junto a la modalidad de torneos instaurada, con etapa clasificatoria y playoff.

Que, al correr del tiempo, comenzó a generar distintos hábitos en los simpatizantes, exacerbó el folclore tribunero –bien entendido y simpático–, y fue fogoneando la pasión, también.

Entonces, llegar a la postemporada se convirtió en un objetivo, y acompañar al equipo, una “ obligación ”.

Por aquello del sentido de pertenencia, de animar una fiesta única, como son estos partidos cruciales, de semifinales, de cuartos de final –cuando se programaban– o la mismísima final.

Del roce de tantos encuentros decisivos se alimentó la rivalidad y, como consecuencia, el duelo se transformó en un “ clásico moderno ”.

Un clásico fuerte, como el del CASI con el SIC, el de Alumni y Belgrano, o el de Champagnat y Newman (mencionados por estricto orden alfabético). Parecido y, a la vez, distinto a ellos.

No nació de una escisión ni creció a la par de una historia colegial. Vio la luz por elección.

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Referencias