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PolíticaLA NACIONDaniel Lozano

La deriva norcoreana, el testamento político del tirano de Managua

La deriva norcoreana, el testamento político del tirano de Managua

En resumen

BOGOTÁ.– Daniel Ortega celebró su propia “final” mundialista el pasado domingo 19 de julio, fecha en la que se festeja la victoria sandinista sobre el régimen de los Somoza en 1979. Como se trataba de llamar la atención de un planeta que miraba hacia Nueva York, el dictador llenó la capitalina Plaza de la Fe con adepto

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Política

BOGOTÁ.– Daniel Ortega celebró su propia “final” mundialista el pasado domingo 19 de julio, fecha en la que se festeja la victoria sandinista sobre el régimen de los Somoza en 1979.

Como se trataba de llamar la atención de un planeta que miraba hacia Nueva York, el dictador llenó la capitalina Plaza de la Fe con adeptos y trabajadores públicos, forzados a llevar familiares y amigos con ellos, y con militares, que desfilaron como en los mejores tiempos.

Su mujer, la copresidenta Rosario Murillo , poetisa sin obra conocida, había bautizado la sucesión de eventos como “Julio eterno y victorioso” , en esos excesos literarios que tanto le gustan a las revoluciones.

Desde hace tiempo a Ortega le atraen los decorados humanos que acompañan al dictador Kim Jong-un y muchas de sus decisiones van dirigidas a someter al pueblo nicaragüense a los excesos que padecen en Corea del Norte.

Por eso se decidió a oficializar lo que ya hoy es un hecho y el anuncio dio la vuelta al mundo: “Quiero que se olviden, aquí no volverán a haber elecciones para que ellos (opositores) intenten atrapar el gobierno y el poder.

Vienen conspirando, buscando cómo organizar partidos, para que en unas elecciones que sup

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