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InternacionalLA NACIONFélix V. Lonigro

La democracia no tiene por qué ser ingenua

La democracia no tiene por qué ser ingenua

En resumen

Recientemente los medios de comunicación se hicieron eco de la estrategia de los abogados de Cristina Fernández, destinada a lograr que una de las comisiones de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (específicamente la creada por el Pacto de Derechos Civiles y Políticos), la habilite para participar en el proceso ele

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Internacional

Recientemente los medios de comunicación se hicieron eco de la estrategia de los abogados de Cristina Fernández, destinada a lograr que una de las comisiones de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (específicamente la creada por el Pacto de Derechos Civiles y Políticos), la habilite para participar en el proceso eleccionario del año próximo.

Al mismo tiempo algunos se preguntan si, en democracia, es justo que una dirigente tan importante esté “proscripta”, así como también si lo es que la gente que la quiere votar se vea privada de hacerlo por el hecho de estar condenada.

Que los prosélitos de la viuda de Néstor Kirchner invoquen argumentos tan absurdos es cuestionable pero lógico en función del fanatismo que los asuela (e inclusive hasta se justifica que sean invocados por los abogados que aquella ha contratado en el contexto del derecho de defensa en juicio que constitucionalmente tiene asegurado), pero aquellos ciudadanos que poseemos algún grado de cultura cívica y que estamos compenetrados con los postulados del Estado de Derecho y del valor “justicia”, no podemos admitirlos porque sabemos que la exmandataria Cristina Fernández no solamente no tiene, sino que no debe tener

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Referencias