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PolíticaLA NACIONLuciano Román

Insultados y “reportados”: un clima político intoxicado por la violencia verbal

Insultados y “reportados”: un clima político intoxicado por la violencia verbal

En resumen

Un clima espeso y enrarecido emana del poder. Alrededor del Presidente se respira una atmósfera viciada en la que el odio parece ser un sentimiento dominante. Eso tiene efectos prácticos: rige, en la galaxia oficialista, una convocatoria tácita a “marcar” disidentes, a ejercer una vigilancia sobre el discurso público.

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Tema
Política

Un clima espeso y enrarecido emana del poder. Alrededor del Presidente se respira una atmósfera viciada en la que el odio parece ser un sentimiento dominante.

Eso tiene efectos prácticos: rige, en la galaxia oficialista, una convocatoria tácita a “marcar” disidentes, a ejercer una vigilancia sobre el discurso público.

Se incentiva una especie de delación; se premia el señalamiento de personas por algo que dijeron o dejaron de decir.

La forma de lograr un “like” o un aval del jefe de Estado no es con una propuesta o una idea, sino haciéndose notar en X con la descalificación de alguien, con un agravio o una réplica dirigidos a un “enemigo” seguro.

El líder se regodea en ese juego: celebra al que individualiza un “culpable”, al que “desenmascara” a un “enemigo”.

Él se encarga de ejecutar el linchamiento en las redes y de practicar el bullying de Estado; un ritual de humillación que incluye el insulto desbordado, la burla despiadada, el sobrenombre brutal. Es una lógica que no es nueva, pero luce exacerbada.

Y que genera, hacia abajo, una mezcla de perturbación y estupor que afecta la convivencia. “Mire lo que me dijeron, señor Presidente, por elogiarlo a usted...” “¿Vio lo que escrib

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Referencias