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Habrá que pedir el voto a las víctimas del modelo

Habrá que pedir el voto a las víctimas del modelo

En resumen

“No es un presidente, es un profeta”, escribió Eduardo Bolsonaro sobre Javier Milei , celebrando su última clarividencia: el León había pronosticado el triunfo electoral de su hermano sobre Lula da Silva . Esa mera expresión de deseos lo transformó de pronto en un consumado adivino. La lisonja del hijo de Jair encierra

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Política

“No es un presidente, es un profeta”, escribió Eduardo Bolsonaro sobre Javier Milei , celebrando su última clarividencia: el León había pronosticado el triunfo electoral de su hermano sobre Lula da Silva .

Esa mera expresión de deseos lo transformó de pronto en un consumado adivino.

La lisonja del hijo de Jair encierra, sin embargo, un significado más profundo: todos saben que a Milei le gusta menos su rol de jefe de Estado que el papel de augur de la “buena nueva”.

Mark Twain , que era muy irónico e insidioso, decía que “un profeta no necesita mucho cerebro, es una profesión descansada”.

El mandatario argentino ha endosado la gris y fatigosa administración nacional y también el labrado de la política, que tanto le aburre, a su hermana y a los restos de la familia Menem ; las numerosas reformas al explosivo Federico Sturzenegger , y toda la gestión económica al trader Luis Caputo .

Desprovisto de estas tediosas tareas presidenciales, Milei se ocupa de regular a fuerza de insultos fecales la libertad de expresión y de plegarse a las ocurrencias estratégicas del Club Internacional de los Reaccionarios Recalcitrantes .

Todas las semanas hay una nueva gilada, convertida en narrativa of

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