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Gisela Gilges, life coach: “No hace falta que duela para aprender a frenar en la vida”

Gisela Gilges, life coach: “No hace falta que duela para aprender a frenar en la vida”

En resumen

Impulsados por la fuerza de la gravedad, un motor en cadena eleva el tren hasta la primera subida. El vagón gana en altura, acumula energía y llega a su punto máximo en la cima. Al caer, el tren se acelera y adquiere velocidad en las partes más bajas. Así, entre curvas y bucles, los vagones se mantienen adheridos a los

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Impulsados por la fuerza de la gravedad, un motor en cadena eleva el tren hasta la primera subida. El vagón gana en altura, acumula energía y llega a su punto máximo en la cima.

Al caer, el tren se acelera y adquiere velocidad en las partes más bajas. Así, entre curvas y bucles, los vagones se mantienen adheridos a los rieles durante los giros, contrarrestando el efecto.

El roce de las ruedas con la vía y la resistencia permiten reducir la velocidad en forma gradual hasta que los frenos detienen el tren.

Análoga a una montaña rusa y a su funcionamiento, con matices, pero con un ritmo vertiginoso, hiperestimulados, con ataduras, cuotas de incertidumbre, peligros y apuestas que se intercalan, aunque sin la línea blanca transversal pintada —como en la Fórmula 1— que marca el final de cada vuelta y del recorrido, se vive en estos tiempos, aseguran los expertos en bienestar y desarrollo personal, con “un cerebro al que no se le da espacio, ni paz, que está todo el día funcionando y se sobrecalienta” .

El impacto y las consecuencias que acarrea este modus operandi de no saber frenar a tiempo encendieron las alarmas y motivaron a Gisela Gilges , life coach y conferencista, formada en Psic

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Referencias