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InternacionalEL PAÍS: el periódico globalJordi Amat

Gabriel Rufián es un genio

Gabriel Rufián es un genio

En resumen

Lo mínimo que puede decirse de Gabriel Rufián es que es un genio. Desde hace meses, según los estudios de opinión, el portavoz de Esquerra Republicana aparece como el político más valorado y al que se deseaba como aglutinador del frente de guerra de guerrillas que ha demostrado ser la infantil izquierda a la izquierda.

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Lo mínimo que puede decirse de Gabriel Rufián es que es un genio.

Desde hace meses, según los estudios de opinión, el portavoz de Esquerra Republicana aparece como el político más valorado y al que se deseaba como aglutinador del frente de guerra de guerrillas que ha demostrado ser la infantil izquierda a la izquierda.

Lo ha conseguido a pesar de una doble paradoja.

La primera tiene que ver con su vinculación al proyecto que lo creó y catapultó: no es fácil descifrar como un independentista ha engatusado a un votante concienciado de Malasaña, haciéndole olvidar que su principal objetivo, en teoría, era conseguir la secesión de una de las regiones más ricas de España, con lo que quebraría la solidaridad interterritorial.

A la vez, segunda paradoja, su dominio de las redes sociales de segunda generación ha actuado como un somnífero viral que ha logrado borrar de la memoria un episodio clave de su actividad parlamentaria.

Él ―ese hombre de la calle que se atreve a decir las verdades en comisiones de investigación y la tribuna del Congreso― fue el dirigente que más seriamente puso en riesgo la iniciativa social más determinante de los gobiernos de Pedro Sánchez: la reforma laboral.

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