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FútbolLA NACIONJorge Fernández Díaz

Fueron injustos pero no somos inocentes

Fueron injustos pero no somos inocentes

En resumen

Algo que realmente me dolía e irritaba de mi padre -asturiano, mozo de bar e hincha de San Lorenzo - era que en la intimidad de nuestra casa nunca alentaba a la selección argentina -no importa contra quién jugara- como hacían otros paisanos. Tardé muchos años en comprender que, particularmente ante cualquier triunfo, a

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Fútbol

Algo que realmente me dolía e irritaba de mi padre -asturiano, mozo de bar e hincha de San Lorenzo - era que en la intimidad de nuestra casa nunca alentaba a la selección argentina -no importa contra quién jugara- como hacían otros paisanos.

Tardé muchos años en comprender que, particularmente ante cualquier triunfo, algunos de sus parroquianos se volvían soberbios y agresivos ; le enrostraban la superioridad nacional, buscaban humillarlo y le dedicaban, de paso, alguno de aquellos chistes tan simpáticos que durante décadas definían a los españoles como los seres más brutos e imbéciles del país .

Qué risa, ¿no? Los “gallegos” nunca se victimizaron por esa “cariñosa” costumbre nacional que los estigmatizaba; la aceptaban con hidalguía.

En vísperas de la final del Mundial 2026 , un youtuber kirchnerista dijo que el español promedio era “tonto” y que había que organizarle a la Península Ibérica un bullying planetario (sic).

Un colega, muy ofuscado, dijo al día siguiente que formaba parte de la orgullosa identidad argenta pasarle las partes pudendas por la cara a los derrotados (usó otras palabras que les ahorro) y “cagarlos a trompadas” si nos ganan.

Esos y otros recortes terminaron e

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Referencias