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Fuegos artificiales en la final del Mundial

Fuegos artificiales en la final del Mundial

En resumen

Después de un año, que en el reloj de una niña de tres años es media eternidad, por fin llegaron los fuegos de Bouzas. Para mi peixiña , los fuegos de Bouzas son sinónimo de magia, familia, jolgorio, gente contenta y la puerta de nuestros cumpleaños. Alegría, esperanza y un ciclo que vuelve a empezar. Este año coincidi

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Fútbol

Después de un año, que en el reloj de una niña de tres años es media eternidad, por fin llegaron los fuegos de Bouzas. Para mi peixiña , los fuegos de Bouzas son sinónimo de magia, familia, jolgorio, gente contenta y la puerta de nuestros cumpleaños.

Alegría, esperanza y un ciclo que vuelve a empezar. Este año coincidieron con la final del Mundial y se retrasaron hasta la una de la madrugada.

Vigo celebró el título llenando el cielo de colores. De camino al paseo marítimo donde los vemos, mi peixiña observaba risueña los ruidos jubilosos.

En un momento de iluminación, frunció las cejas y me preguntó: “¿Por qué estamos contentas, si nuestro equipo es el Celta?” Mientras me sumergía en el proceloso mar de las identidades complejas y le explicaba que nadie puede disputar el lugar del Celta en nuestro corazón, que son competiciones distintas, que es bueno compartir celebraciones, y que además estaba Borja Iglesias , me preguntaba ¿cuántos fogonazos de esta noche recordará?

¿Cómo serán el mundo y ella cuando pasen unos cuantos mundiales? Seguir leyendo

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