Volver al feed
FinanzasLA NACION

El precio de la desconfianza

El precio de la desconfianza

En resumen

Una sociedad no es una máquina, ni un artefacto mecánico sujeto a las leyes de la física. Pero aun así, se ha considerado apropiado llamar “aparato productivo” a las organizaciones humanas que, mediante capital y trabajo, generan riqueza colectiva. La metáfora del aparato dominó el lenguaje de la política, hasta afirma

Fuente primaria
— Leer artículo original
Publicado
Tema
Finanzas

Una sociedad no es una máquina, ni un artefacto mecánico sujeto a las leyes de la física. Pero aun así, se ha considerado apropiado llamar “aparato productivo” a las organizaciones humanas que, mediante capital y trabajo, generan riqueza colectiva.

La metáfora del aparato dominó el lenguaje de la política, hasta afirmarse que los intercambios pueden motorizarse, acelerarse y frenarse como vehículos.

A partir de esa metáfora se pretendió dirigir la economía con reglas de ingeniería social, ajenas a las propias de las humanidades que nos enseñan cómo las personas deciden por sí mismas, proyectan el futuro, ponderan riesgos, sopesan costos y calibran beneficios.

Ya hemos vivido los efectos de confundir las complejidades de la vida en común con la previsibilidad de mecanismos y engranajes.

Esa confusión abrió una Caja de Pandora en 1946 y, desde entonces, los peores incentivos torcieron los quehaceres de nuestro querido país hacia la especulación, el lucro con faltantes, el negocio de los privilegios y el provecho del prójimo, castigándolo con el azote de la inflación y el infierno de la pobreza.

Cuando Pandora la cerró, lo único que allí quedó fue Elpis, el espíritu de la esperanza, l

Este resumen proviene de LA NACION. Lee el artículo completo en la fuente original.

Referencias

Cuidado, su marca está en peligro si no la usa
FinanzasEconomía en EL PAÍS

Cuidado, su marca está en peligro si no la usa

Las marcas también tienen vida. Nacen en una sala de reuniones, adquieren forma en un logotipo y comienzan a crecer entre envases, anuncios y escaparates. Muchas sobreviven y se…

Jorge Velasco García