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El Mundial de la melena: cómo los ídolos deportivos han renunciado al peinado de marine para parecer vikingos

El Mundial de la melena: cómo los ídolos deportivos han renunciado al peinado de marine para parecer vikingos

En resumen

Una visita a la barbería era suficiente para comprobar que la masculinidad se había puesto de acuerdo. El ritual comenzaba siempre igual: degradado alto, laterales perfectamente rasurados y una visita obligatoria cada tres semanas para que el dibujo no perdiera definición. Durante más de una década, el fade se convirti

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Fútbol

Una visita a la barbería era suficiente para comprobar que la masculinidad se había puesto de acuerdo.

El ritual comenzaba siempre igual: degradado alto, laterales perfectamente rasurados y una visita obligatoria cada tres semanas para que el dibujo no perdiera definición.

Durante más de una década, el fade se convirtió en el uniforme capilar del éxito masculino. Lo llevaban futbolistas, actores, músicos, ejecutivos, opositores y adolescentes.

Era el equivalente estético a una camisa blanca: correcto, limpio, eficaz. La versión capilar de la productividad a la que Patrick Bateman nos había enseñado a idolatrar.

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