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El final de una era, el comienzo de una leyenda: la selección empieza a cerrar una historia

El final de una era, el comienzo de una leyenda: la selección empieza a cerrar una historia

En resumen

El silencio de adentro es atronador, porque no hay palabras que puedan expresar ese dolor que perfora el cuerpo. Es el duelo del vacío, en el que solo se acompaña, sin más. La hermandad que se construyó en ocho años con decenas de alegrías y batallas épicas, también trae en el manual de instrucciones la obligación de t

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Fútbol

El silencio de adentro es atronador, porque no hay palabras que puedan expresar ese dolor que perfora el cuerpo. Es el duelo del vacío, en el que solo se acompaña, sin más.

La hermandad que se construyó en ocho años con decenas de alegrías y batallas épicas, también trae en el manual de instrucciones la obligación de tragar el veneno en forma conjunta. Conmovidos, pero en paz.

Rendidos, pero de pie. Detrás, un círculo rojo apretado levanta la Copa del Mundo que ganó con absoluta justicia.

Por delante, miles reverencian al Dios del fútbol y derraman sus mismas lágrimas. No hay espectáculo más extraordinario, ni imagen más potente que describa la empatía entre el ídolo y la gente.

Es el cierre de la historia. Se demoró hasta límites inimaginables, se extendió a tiempos insospechados, pero tanto acechó, que finalmente acudió a la cita para acabar con la agonía.

El imponente estadio MetLife de Nueva Jersey confirmó que lo poco de fútbol que aún tenían los campeones del mundo, se quedó a vivir en Atlanta. Ese arresto final para regalarse un último clímax ante lo ingleses, fue la bocanada póstuma de juego del monarca.

Cuando la excelencia acude a la cita, el corazón es tan indispensable

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Referencias