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GeneralEL PAÍS: el periódico globalIanko López

El dilema del hombre descalzo: ¿cuándo y cómo enseñar el pie masculino, tan repudiado como erótico?

El dilema del hombre descalzo: ¿cuándo y cómo enseñar el pie masculino, tan repudiado como erótico?

En resumen

Hay al menos dos peculiaridades de los pies de la escultura del emperador Constantino que maravillan a quienes entran en el cortile del Palacio de los Conservadores, en los Museos Capitolinos de Roma . Una es que ambas moles marmóreas -dos metros y no menos de tres toneladas cada una- aparecen separadas del resto del c

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Hay al menos dos peculiaridades de los pies de la escultura del emperador Constantino que maravillan a quienes entran en el cortile del Palacio de los Conservadores, en los Museos Capitolinos de Roma .

Una es que ambas moles marmóreas -dos metros y no menos de tres toneladas cada una- aparecen separadas del resto del cuerpo y elevadas sobre magníficos pedestales, lo que podría tomarse por una glorificación de cierto fetiche sexual bastante extendido .

La otra es que los pies están desnudos, algo que la intuición no atribuiría a todo un emperador romano.

Respecto a lo primero, sabemos que originalmente los pies formaban parte de un coloso de unos trece metros que representaba al monarca sedente y ataviado con una túnica dorada, y que posiblemente se esculpió poco después de su victoria en Puente Milvio (312 d.C.), de manera que no existía particular interés en homenajear a esta parte del cuerpo (la cabeza, las manos y otros fragmentos ocupan distintas posiciones en el mismo patio), sino al triunfador en su conjunto.

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Referencias