Volver al feed
DeportesLA NACIONPablo Donadio

El circuito montevideano que aúna su famoso estadio, buenas bodegas y el color del candombe

El circuito montevideano que aúna su famoso estadio, buenas bodegas y el color del candombe

En resumen

Más allá de los rinconcitos nostálgicos de la Ciudad Vieja, las chucherías fascinantes de la feria Tristán Narvaja, los espectáculos del Solís y la convocante costanera donde el río adquiere por momentos la bravura del mar, la propuesta actual es llevar el turismo de la urbe a las afueras, promoviendo la ruralidad y ge

Fuente primaria
Leer artículo original
Publicado
Tema
Deportes

Más allá de los rinconcitos nostálgicos de la Ciudad Vieja, las chucherías fascinantes de la feria Tristán Narvaja, los espectáculos del Solís y la convocante costanera donde el río adquiere por momentos la bravura del mar, la propuesta actual es llevar el turismo de la urbe a las afueras, promoviendo la ruralidad y generando empleo a muchos operadores pequeños. “Teníamos estudiado que la mayoría de las visitas a nuestra ciudad se relacionaban al fútbol, al candombe y a la buena gastronomía.

El desafío era enlazar esos gustos variados con una experiencia en común, y el vino nos dio la chance”, explica Lía Fernández desde la coordinación del programa Del Enclave al Entramado , una estrategia de promover un “turismo de experiencias concretas”.

Ese nuevo producto llegó con tres vinos de dos lugares emblemáticos: el Estadio Centenario y la Asociación Cultural Cuareim 1080, que van por su segunda edición.

Hay un detalle: sólo pueden adquirirse en el propio estadio y en la casa del candombe, con una promoción que invita a conocer las bodegas que los producen. “La acción es recíproca, porque quienes visitan las bodegas ven los anuncios donde se muestran esos vinos y todos quieren ir a la

Este resumen proviene de LA NACION. Lee el artículo completo en la fuente original.

Referencias