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Con 56 años y una vida hecha, su esposa lo impulsó a irse solo a vivir medio año a Europa: “¿Qué estás haciendo acá?"

Con 56 años y una vida hecha, su esposa lo impulsó a irse solo a vivir medio año a Europa: “¿Qué estás haciendo acá?"

En resumen

¿Es posible salirse del camino cuando se supone que ya es demasiado tarde? Con cincuenta y seis años, Lucas Anzoátegui sentía que el mundo le había entregado una especie de libreto invisible. Para él, se trataba de un guion que decía que ya había hecho lo que se tenía que hacer: `Es momento de consolidar la rutina, evi

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¿Es posible salirse del camino cuando se supone que ya es demasiado tarde? Con cincuenta y seis años, Lucas Anzoátegui sentía que el mundo le había entregado una especie de libreto invisible.

Para él, se trataba de un guion que decía que ya había hecho lo que se tenía que hacer: `Es momento de consolidar la rutina, evitar las olas y deslizarte suavemente hacia la jubilación´, solía pensar. Lucas tenía ese libreto perfectamente aprendido.

Vivía en Santa Rosa, La Pampa, llevaba a cuestas treinta y tres años de estabilidad en la función pública como analista de ciberseguridad, había construido un hogar junto a su esposa, Paula, y tenía la tranquilidad de ver a sus dos hijos -Manuel y Joaquín- emancipados. “Tenía, en definitiva, la vida resuelta (o casi).

Hasta que un día una rendija en el tiempo se abrió frente a mí” , revela.

Un portal hacia un ducado y otra vida: “Cerrar ese círculo de más de un siglo y medio” El portal que le insinuaba que podría existir una dimensión paralela en su vida se abrió a sus cincuenta y dos años.

Un día su sobrino, Nicolás, descubrió una ley temporal del Gran Ducado, que le permitía reclamar la ciudadanía a los descendientes de quienes hubieran emigrado

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Referencias