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CulturaLA NACIONDiana Fernández Irusta

Algunos azares mínimos

Algunos azares mínimos

En resumen

No siempre le hago caso al algoritmo; por cierto (y por suerte) hasta ahora nunca tuve la dudosa epifanía de decir: “me conoce más que yo misma”. Pero ayer lo escuché. En la sección “Sugerencias para ti” de la plataforma Mubi aparecían 2046 , del director chino Wong Kar Wai, Lamb, del islandés Valdimar Jóhannsson, y La

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Cultura

No siempre le hago caso al algoritmo; por cierto (y por suerte) hasta ahora nunca tuve la dudosa epifanía de decir: “me conoce más que yo misma”. Pero ayer lo escuché.

En la sección “Sugerencias para ti” de la plataforma Mubi aparecían 2046 , del director chino Wong Kar Wai, Lamb, del islandés Valdimar Jóhannsson, y La práctica , del escritor y cineasta argentino Martín Rejtman.

Dudo que el motor de búsqueda las haya ubicado ahí porque “me conoce”, pero en algo acertó el carrusel digital: tenía ganas de ver la última película de Rejtman desde que se estrenó, hace unos años, y ahora el streaming me daba la oportunidad de hacerlo.

¿Por qué me gusta el cine de Rejtman? Desde ya, por su estilo personalísimo.

Pero también porque hay un tiempo, un momento de la vida, la coincidencia –siempre aleatoria– de la propia juventud con el surgimiento de una corriente cultural también joven.

Y eso resuena en una película y tres hitos: una figurita de porcelana, Rosario Bléfari y un diálogo (¡ese diálogo!): –¿Hola? –Silvia Prieto –Sí, soy yo. ¿Quién habla? –Silvia Prieto.

Habría que agregar el modo en que Bléfari ponía fin a la llamada desde un teléfono público de Entel, la marca de jabón “Brite”

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Referencias