Volver al feed
GeneralEL PAÍS: el periódico globalDiego S. Garrocho

Acompañar en el sentimiento

Acompañar en el sentimiento

En resumen

La lengua es misericordiosa. Por fortuna, nos ofrece fórmulas prefabricadas para cuando las palabras se agotan y somos incapaces de expresar lo que sentimos o incluso lo que aspiramos a sentir. Cuando le decimos a alguien “te acompaño en el sentimiento”, de alguna manera, le estamos diciendo algo imposible. Podemos, po

Fuente primaria
— Leer artículo original
Publicado
Tema
General

La lengua es misericordiosa. Por fortuna, nos ofrece fórmulas prefabricadas para cuando las palabras se agotan y somos incapaces de expresar lo que sentimos o incluso lo que aspiramos a sentir.

Cuando le decimos a alguien “te acompaño en el sentimiento”, de alguna manera, le estamos diciendo algo imposible. Podemos, por supuesto, acompañar a alguien que sufre.

Y podemos también intentar brindar algún alivio con nuestro afecto o unas pobres frases.

Pero acompañar a alguien en el dolor, acoger una pérdida que no es propia o compadecerse de quien sufre —empatía, simpatía y compasión comparten, al fin y al cabo, esa aspiración de sentir con el otro— es una experiencia imposible. Seguir leyendo

Este resumen proviene de EL PAÍS: el periódico global. Lee el artículo completo en la fuente original.

Referencias